Estaba en el Hope,sentado en la barra, sin un pelo colocado en su sitio, con ojos legañosos y adormilados, las ojeras anunciaban falta de horas de sueño. Se acercó el camarero de siempre.
* Dos días sin pasar por aquí. ¿Disfrutando de los regalos?
* Los reyes esos son unos vagos. Lo que llegan a hacer para no subir a un tercero.
* ¿No te han visitado? Habrás pedido mucho.
* Un iphone, una bicicleta eléctrica (que me gusta pasear pero no agotarme) y un foulard azulcielo, verdehierba y moradoenvidia.
* Con la crisis no habrán tenido fondos.
* ¿Si? ¿Y porque el chino de los bajos ha salido esta mañana a trabajar en una bici eléctrica rojovelocidad, hablando por un iphone blancomecagoenlaputa y con un foulard de colorines al viento?
* ¡Ah! Que putada.
* Bueeee…
* ¿Bueno que?
* Fui a preguntarle a mi vecina -la ucraniana preciosa- si había recibido la visita de esos vagos.
* ¿Y?
* Al abrir la puerta solo tenía puesta la radio.
* ¡Ah!
* No se si pedirte un abrazo, un café doble muy cargado, seis chupitos de vodka o irme a casa a dormir dos semanas.
En la pared la Meryl parecía que le comprendía.






















