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viernes, 4 de junio de 2021

al final de la jornada laboral


La señora Pigomez es una mujer de posibles, extremadamente religiosa. De esas  casi fanáticas que creen que ni en el arte se pueden mostrar desnudos y que no encuentran contradictorio ir hablando de amor al prójimo al mismo tiempo que se pone a caldo a los que no piensan como ella.
La señora Pigomez tiene contratada a la pequeña Amapola, para que barra y lave los platos a media tarde...después del té.

Amapola tiene trece años y barre después de su jornada escolar, antes de los deberes. La casa le atemoriza, con muchas frases en las paredes de la cólera de ese dios del que tanto habla su contratadora.

Al acabar su tareas la niña Amapola va a la cocina a dejar la escoba. Sobre la mesa el resto de un pastel de limón y coco que parece sobró del té. Cae en la tentación lo coje y cuando lo va a morder sus ojos se clavan en uno de los carteles: "Dios lo ve todo". Rápidamente deja el pastel. Guarda la escoba. Ve otro cartel: "Dios ayuda a quien se ayuda".
La niña Amapola sonríe.

Se come el pastel.



viernes, 11 de diciembre de 2020

como las tres veces anteriores.




La fiesta languidecía, eran algo así como las tres o las cuatro de la madrugada, cuando sorprendentemente ella -que había sido toda la noche el centro de atención- quedo sola en una de las mesas. Giró su cabeza y me miró. Detenidamente. De arriba abajo.
Fue cuando se dió cuenta de que tenía el vestido abierto dejando un trozo de pezón a la vista. Ni se inmuta. Sonrío, ella también.
¡¡ Que menos que acercarse !!

Y resultó que estaba harta de moscones que revoloteaban a su alrededor y que se había fijado en mí porque fui el único que no se le acercó en toda la noche.
Y tuve que explicar que no me acerqué porque estaba todo el rato rodeada de ¿moscones? y yo soy más bien terrenal.

Y resultó que hubo risas y afinidad. Algún roce. Y -ya puestos- algún beso.





Eso fue hace tres días, nos hemos visto tres veces, en este momento estamos chateando:
* Lo que me impresiona de ti es a las horas de la madrugada que ya estás en funcionamiento. Esas horas en que si yo me levantara sería un tipo andando con los ojos cerrados y el encefalograma plano. Dije.
* Yo te he visto bastante despierto muy de madrugada. Dijo.
* Es que hay mujeres -y no quiero señalar- como terremotos que te ponen en tu mejor versión (modo totalmente activo) solo plantarse ante ti. ¡¡¡¡¡Y todavía vestidas!!!!!!!!      
pd: Fijate en el "totalmente". Dije.
* ¿Como terremotos? pd: me he fijado y me gusta "esa" activación. Dijo.
* Sí terremotos. Hacen temblar…. tu ya sabes. Dije.

Y resulta que ya estamos en el cuarto día y ella me espera -como las tres veces anteriores- en la cama.
Desnuda, como las tres veces anteriores.
Una espera corta, como las tres veces anteriores.



martes, 7 de abril de 2020

y van pasando los días...





Yo, en casa, pensando en que podemos hacer en este encierro.





La realidad:


Yo
(Casi igual que en la primera imagen)


viernes, 10 de mayo de 2019

la espera que sea corta





La fiesta languidecía, eran algo así como las tres o las cuatro de la madrugada, cuando sorprendentemente ella -que había sido toda la noche el centro de atención- quedo sola en una de las mesas. Giró su cabeza y le miró. Detenidamente. De arriba abajo.
Fue cuando se dió cuenta de que tenía el vestido abierto dejando un trozo de pezón a la vista. Ella ni se inmuta. Él sonríe, ella también.
¡¡ Que menos que acercarse !!

Y resultó que estaba harta de moscones que revoloteaban a su alrededor y que se había fijado en él porque fue el único que no se le acercó en toda la noche.
Y él tuvo que explicar que no se acercó porque estaba todo el rato rodeada de ¿moscones? y él era más bien terrenal.

Y resultó que hubo risas y afinidad. Algún roce. Y -ya puestos- algún beso.




Eso fue hace tres días, se han visto unas tres veces, en este momento les encontramos chateando.

* Lo que me impresiona de ti es a las horas de la madrugada que ya estás en funcionamiento. Esas horas en que si yo me levantara sería un tipo andando con los ojos cerrados y el encefalograma plano.
* Yo te he visto bastante despierto muy de madrugada.
* Es que hay mujeres -y no quiero señalar- como terremotos que te ponen en tu mejor versión (modo totalmente activo) solo plantarse ante ti. ¡¡¡¡¡Y todavía vestidas!!!!!!!!      
pd: Fijate en el "totalmente".
* ¿Como terremotos? pd: me he fijado y me gusta "esa" activación.
* Sí terremotos. Hacen temblar…. tu ya sabes.

Y resulta que ya estamos en el cuarto día y ella le espera -como las tres veces anteriores- en la cama.
Desnuda, como las tres veces anteriores.
Una espera corta, como las tres veces anteriores.


jueves, 4 de abril de 2019

esas interminables noches



Erase una vez la mañana siguiente a un miércoles muy lleno de vivencias.

Lo mejor no fue el ambiente -genial- de la mani, ni las charlas de después regadas por muchas -pero muchas, muchas- copas.

Ni que acabara en la bañera un pelin "perjudicada" pero divertida sin quitarme todo lo que vestía.

Ni el letrero que Ana encontró en internet y me enseñó diciéndome que la describía a la perfección.

Lo mejor es que se ha pasado toda la noche demostrándomelo.

¡¡ Lucyyyyy, ven a la cama !!

Me llama, creo que quiere seguir haciendo esas cosas malas que hace tan, tan, pero tan bien.

Lo siento; colorín colorado este cuento se ha acabado...

...para vosotros, para mi parece que sigue.




miércoles, 3 de abril de 2019

¿tu qué crees?



Erase una vez que estaba en un chiringuito junto a la playa.

Pequeño, pero original, con algunas fotos vintage en sus paredes. Una barra diminuta, tres mesas y poco más.

Servía a quienes venían de la playa y a quienes aparcaban un momento.

Yo estaba en una mesa a la sombra y solo otra estaba ocupada por lo que solemos llamar un chulo piscinas.

Ella aparcó, se acercó a la barra y pidió un café solo, grande para llevar. Le dieron la mega taza de cartón y cuando iba a volver al coche el tipo de la otra mesa se hizo el gracioso.

"Oye rubia, ¿tienes posa vaso en el coche o lo vas a llevar entre las piernas?

Para la mirada que le dirigió ella me viene bien la de Milene en la foto.




Le contestó mientras se iba: "Es grande, caliente y negro; ¿tu que crees?"

Lucy me dijeron que se llama y es una habitual de un café Hope, ese del paseo marítimo que está un poco más allá.

Y colorín colorado, con esto damos el cuento por terminado.