La fiesta languidecía, eran algo así como las tres o las cuatro de la madrugada, cuando sorprendentemente ella -que había sido toda la noche el centro de atención- quedo sola en una de las mesas. Giró su cabeza y le miró. Detenidamente. De arriba abajo.
Fue cuando se dió cuenta de que tenía el vestido abierto dejando un trozo de pezón a la vista. Ella ni se inmuta. Él sonríe, ella también.
¡¡ Que menos que acercarse !!
Y resultó que estaba harta de moscones que revoloteaban a su alrededor y que se había fijado en él porque fue el único que no se le acercó en toda la noche.
Y él tuvo que explicar que no se acercó porque estaba todo el rato rodeada de ¿moscones? y él era más bien terrenal.
Y resultó que hubo risas y afinidad. Algún roce. Y -ya puestos- algún beso.
Eso fue hace tres días, se han visto unas tres veces, en este momento les encontramos chateando.
* Lo que me impresiona de ti es a las horas de la madrugada que ya estás en funcionamiento. Esas horas en que si yo me levantara sería un tipo andando con los ojos cerrados y el encefalograma plano.
* Yo te he visto bastante despierto muy de madrugada.
* Es que hay mujeres -y no quiero señalar- como terremotos que te ponen en tu mejor versión (modo totalmente activo) solo plantarse ante ti. ¡¡¡¡¡Y todavía vestidas!!!!!!!!
pd: Fijate en el "totalmente".
* ¿Como terremotos? pd: me he fijado y me gusta "esa" activación.
* Sí terremotos. Hacen temblar…. tu ya sabes.
Y resulta que ya estamos en el cuarto día y ella le espera -como las tres veces anteriores- en la cama.
Desnuda, como las tres veces anteriores.
Una espera corta, como las tres veces anteriores.



























