La mañana ha discurrido ocupada. Elegir que es lo que iba definitivamente a la basura y lo que se quedaría fue complicado. Parece que tengo un ligero toque de ese síndrome de guardar objetos que no se usan. Al final el 75% se fue para no volver y el resto, lo que perdura en el tiempo -eso que parece imposible de separar de nosotros porque es parte de un momento señalado de nuestras azarosas vidas- volvió a esas cajas que llevaban sin abrir diez años a esperar otra década para ver si en la siguiente limpia les tocaba desaparecer.
Son las cuatro y diecisiete. Debería comer pero todavía no me ha venido el hambre.
Tengo que salir de casa a un par de recados y a la inauguración de la exposición que monta una amiga. Es con cuadros del Hyman, que me gustan mucho pero... ¡Que pereza!
Zangoneaba por el corte inglés cuando una dependienta con un peinado imposible se acercó y amablemente me preguntó "¿Ha elegido ya?"
Mi cerebro -aliado a mi boca- contestó antes de que tuviera tiempo de procesar la pregunta.
* La verdad he dudado entre la rubia de las trenzas y tu, pero definitivamente ganas tu.
Me miró.
Pero de verdad, me miró de arriba abajo.
* Ya estoy muy elegida.
* No soy celoso.
* Tengo novio.
* Mi novia también.
Se le escapó media sonrisa.
* Voy a una exposición esta tarde...
Por cierto, la muestra mucho mejor de lo que esperaba..
"La foto de la librería me la he hecho yo igual, una semana antes de que se quemara Notre-Dame”..
"Fijatetu" contestó.
"Digo lo de la iglesia porque la librería está en la acera de enfrente, pasado el rio”.
"Fijatetu" repitió, haciendo evidente que su atención estaba focalizada en las pinturas y no en mi.
Aprovechando que estaba arrebatada ante las hojas que volaban, ahora fui yo la que la miré. Pero de verdad de arriba abajo.
Mi cerebro -con esa manía de pensar por libre- se estaba preguntando si pertenecería al 25 imposible de abandonar.



















